Jueves Mayo 23 , 2013
Martes, 05 Junio 2012

Aprende a cargar el peso de tus decisiones

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Aprende a cargar el peso de tus decisiones

El corazón acelera sus latidos. Sí, le zumban los oídos, la fuerza de la sangre en sus arterias aumenta, tiene vértigo; la presión arterial se le ha subido. El hospital está congestionado de gente, no importa si no tiene conciencia de ello, soportar tanta tensión siempre ha sido un martirio y tal vez nunca se acostumbrará. Ella tiembla, suda y todo a su alrededor sucede tan rápido que parece estar en el limbo, no sabe ni por qué está en ese lugar, ni cómo llegó y no importa cuántos intentos usó en vano para no estarlo; allí está la vida dándole una lección para que no se descarríe del camino, Alejandra Ferrer está volteando su vida hacia un costado.

Corre y huye una vez que le des la espalda a la vida. No dejes cabos sueltos, nadie se puede enterar que es lo que sucede realmente, es más hábil y astuto mentir que tomar la decisión correcta desde un principio. Te lo dijo tu mamá, te lo dijo tu prima, te lo dijo tu amiga, pero no. Tú no hiciste caso. Creíste que era mejor tener relaciones sexuales con ese amigo que tanto te gustaba y que tanto te daba chance; ¡sí claro! como si eso fuera a mejorar las cosas entre ustedes dos. No te juzgo, a veces las mujeres somos débiles por dejarnos llevar de los sentimientos y más aún si estamos enamoradas.

Alejandra, tienes 15 años y créeme, yo también los tuve alguna vez. Por eso te digo, que a pesar de la transición de niña a mujer no te haces 'grande' ni mucho menos mayor, además ¿para qué lo quieres? Crece hasta donde puedas, desvíate por donde quieras, pero no te traiciones a ti misma, si te traicionas, ahí sí te perderás. Alejandra, no corras antes de andar, escucha consejos para llegar a vieja.

¿Ahora crees que estás embarazada?, ¿te parece poco? Buscas soluciones. Si realmente estás embarazada: ¿tendrás al niño o abortarás? No, no sabes qué hacer, estás en medio de una encrucijada, no eres la primera ni la última, así que ahora resultas estar en esos días donde la vida te pone a prueba y como una revelación te encuentras unos anticonceptivos que había guardado tu mamá. ¿Qué hacer?, ¿te lo tomarás o no?, eres consciente de que si lo haces, pues estás lo suficientemente informada, perderás al bebé (si es que realmente estás embarazada). No hay miedo ni riesgos que te descubran, así que te lo tomas.

Han pasado un par de días. Has vuelto a tu vida normal, sin preocupaciones que puedan enfermarte. Estás en el colegio en un acto cívico, a punto de cantar el himno junto a tus compañeras, por un momento empiezas a sudar y te pones fría, tu visión se nubla, oyes voces pero son vacuencias, te desmayas. A partir de ese momento los dolores de cabeza se han vuelto frecuentes, los mareos son más intensos en proporción a tus constantes vómitos, comienza la indigestión y tu palidez te delata.

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Nadie de tu familia ni amigos sabe con exactitud que tienes, pero tú sí. ¿Ya te diste cuenta que las pastillas anticonceptivas estaban pasadas?, ¡claro que lo sabes! te diste cuenta justo unos días después al ver la caja y pensaste que no haría ningún efecto, solo que nadie lo puede saber, si alguien se llega a enterar, la imagen que has proyectado de ti se desvanecerá.

Mentir es incluso más fácil que decir la verdad y esto es un secreto del cual depende tu reputación, incluso del giro que pueda tomar tu vida, así que buscas soluciones. Accedes a Internet, buscas en Google y escribes tus síntomas: ahí empiezas a realizar un breve resumen de lo que te ha pasado y como desencadenó en esta desdicha.

Resultado A: no tienes nada, es normal lo que te sucede. Has subestimado los síntomas, te sientes aliviada pero sigues buscando. Resultado B: descubres que tienes algo, que si descuidas se puede complicar, ahora buscas las complicaciones y continúas informándote. Resultado C: Google dice que tienes cierta enfermedad y que puedes morir si no te cuidas, la consultas, lees lo que dice en Wikipedia, lees foros de personas quienes han padecido lo mismo, pero sigues la búsqueda. Resultado D: también puedes estar padeciendo otra enfermedad.

Te asustas. Si en algún remoto pensamiento deseaste ir al médico ahora sí que menos, ¡qué vergüenza! Investigas sobre medicamentos y remedios caseros que traten de aliviarte. Estás desesperada, pero tienes paciencia y esperas a que no haya nadie en casa. Compras lo que debías comprar, te tomas los medicamentos necesarios, preparas tu remedio, a la mano siempre está 'el doctor Google'. Cierras tu computador y te vas a reposar. Crees sentirte bien al cabo de unas horas, pero es un efecto placebo.

El corazón acelera sus latidos. Te zumban los oídos, la fuerza de la sangre en sus arterias aumenta, tienes vértigo; la presión arterial ha subido. Tus padres corren a tu ayuda al llegar a casa y verte postrada en la cama, despistada y elevada, les das temor y te llevan al hospital. La clínica está congestionada de gente, no tienes consciencia de ello, tiemblas y sudas. Ahí te encuentras, enfrentando lo que tú misma causaste por la ingenuidad de creer todo lo que se encuentra en la Web y más aún, por tomarlo tan a pecho.

El problema de usar a 'Google' como médico, no es que se pueda usar como una herramienta de búsqueda de información y de comunicación. Su inconveniente es que las personas que lo consulten crean ciegamente lo que se dice, pues no saben con exactitud si la fuente es fidedigna, aunque eso no implica que todo lo que esté en la red no sea confiable. Los médicos no están solo para recetar medicinas, su labor también se basa en orientarnos en aquellas decisiones que impliquen el bienestar de nuestro organismo y la salud de nuestro cuerpo. ¡No hay que tragar entero, verifica! La utilidad de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) se define en la medida en que se emplen para nuestro bien, no confíes en que esta es gratis o más asequible, confía en un experto que sepa realmente con lo que está tratando.

Alejandra se despertó. El médico le explicó que a partir de ese momento y siendo tan joven iba a sufrir de hipertensión arterial causadas por 'algo' que consumió en días pasados. Ni su mamá ni su papá se enteraron qué era ese "algo" que había consumido, ni lo que había pasado. Como era de esperarse, ella no estaba embarazada. Ahora sus decisiones le están pesando si no hubiera hecho lo que hizo... se hubiera ahorrado tanta tortura.

 

Paola López
Practicante-Redactora Web
Colombia Digital

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1 comentario

  • Enlace Comentario ileana Miércoles, 06 Junio 2012 21:56 publicado por ileana

    me gusta lo que escribiste paola muy cierto ojala todas los jóvenes escucharan a su mama

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