Sábado Mayo 25 , 2013
Martes, 22 Noviembre 2011

La vida en un local de Internet

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A partir de su popularización hacia finales de la década de los noventa, el negocio de los café Internet y las cabinas telefónicas han sido una alternativa esencial y primordial de comunicación en muchas zonas urbanas, municipales y rurales del territorio nacional. Estos se han convertido en un espacio privilegiado para cerrar la brecha digital y dar acceso, por lo menos primario, a esa infinidad de personas, que por una u otra razón no gozan de  conectividad en su hogar, ni tienen planes ilimitados de llamadas o sencillamente, buscan economía. La mitad de estos micro-empresarios inician el negocio con sus propios recursos, ya sea con ahorros personales o familiares.

Reynaldo Guerra, un técnico en Sistemas del Sena, hace parte de este grupo. Nació en el Cesar, pero llegó a Bogotá cuando apenas era un niño. Durante su adolescencia, su padre lo “obligó” a estudiar en esa institución (Sena). Antes de tener su propio negocio, trabajó por algunos años en una entidad bancaria, pero al esta cambiar de dueño fue notificado sobre la finalización de su contrato. Desde ese momento, en su vida empezó a hacerse realidad una de las pesadillas más recurrentes del ser humano: el desempleo y cumplir con las obligaciones a su esposa e hija.

Después de pasar hojas de vida y no recibir ofertas laborales muy claras, decidió junto a su esposa, utilizar el dinero producto de cesantías e indemnizaciones de trabajo, sumarle algo de los ahorros que tenían y montar su propio negocio. Reynaldo me explica, que al comienzo, el gran problema era saber en qué invertir esa plata. Unos meses antes le había escuchado decir a familiares sobre un negocio que estaba tomando fuerza, dejaba ganancias y se podía montar logrando buenos precios en el mercado, siendo este el de las cabinas cronica-local-de-internet-reytelefónicas, aunque a él no lo convencía del todo.

Durante algunos días, estuvo observando tiendas, lavanderías, taxis y escuchando cuanta idea le daban para poner a producir su capital. Sin embargo, pasaba el tiempo, los gastos aumentaban y no quería terminar recurriendo a utilizar por necesidad,  el dinero que tenía proyectado para su negocio. Recuerda que una vez desayunando con su esposa, ella le dijo que aprovechara sus conocimientos sobre computadores y abrieran un local de Internet complementándolo con las cabinas telefónicas.

Así nació ’Donde Rey‘. Alquiló un local pequeño en el barrio Perdomo, de la localidad Ciudad bolívar en Bogotá, con 6 computadores ensamblados por él mismo con base en partes genéricas. También incluyó  tres teléfonos celulares para cada operador y un teléfono fijo para llamadas locales y nacionales. De esta manera, ’Donde Rey’, fue el primer negocio de esas características en el sector, haciéndolo muy concurrido (por el internet) durante los primeros meses.

En esa ida a los inicios, le dije: — Me imagino que andaban felices por el éxito del local

—Claro. El negocio se llenaba, la gente nos conocían, fiábamos a las caras conocidas, pero empezamos a pagar la novatada —sostuvo en tono desalentador.

— ¿Cuál fue la novatada?, le pregunté para salir de la duda.

—Es que uno es muy confiado, me dijo, mientras miraba en la pared una fotografía del rostro del Sagrado Corazón de Jesús. Nos estaba yendo bien, cerraba a las 9:00 pm y tranquilo salía para mi casa; hasta que una noche un par de muchachos que llevaban varías días utilizando el servicio tardecito me ‘encañonaron’ y se llevaron 2 CPU, tres monitores y uno de los celulares.

Confiesa que esa noche quiso cerrar el negocio. Se sintió vulnerado y molesto, pero que la ‘cabeza fría’ de su esposa lo hizo calmarse y arrancar de nuevo. Infortunadamente, este tipo de negocios se convierten en víctimas de robos (más que todos los celulares), lo que hace que en algunas zonas de la ciudad el ingreso a estos sitios sea un tanto parecido al de un club exclusivo.

El tiempo lo ha hecho diversificar. ’Donde Rey’ tiene cinco años ofreciendo servicios variados como: acceso a Internet, telefonía fija, local y nacional, minutos  a celular, fotocopias, escáner, impresión, servicio de fax, fotografía digital (varios jardines infantiles  son clientes exclusivos para la realización de sus eventos) y en algunos casos, Videojuegos a un costo relativamente económico. Si el usuario lo necesita, también brinda  servicios complementarios en la asesoría del uso del Internet o alguna herramienta, quemado de CD y DVD, valores agregados como la preparación de trabajos escolares y universitarios, la solicitud de la cita o la expedición del pasado judicial, la denuncia de pérdida de documentos, el pago de servicios públicos, redacción de cartas, venta de películas y música, entre otros.

No me convence ninguna de las películas que tiene sobre el mostrador. Me dice que le pase una lista, entonces de una pequeña bodega del local saca una caja repleta de DVD traídos de  San Andresito, que vende por dos mil pesos.

— ¿Cómo así?, ¿Y estos por qué no los tiene exhibidos?, le pregunto. A lo que me responde de una vez:

—Ah, es que estos son para la clientela de confianza.

— ¿Clientela de confianza?

—Esto es piratería y hay que rebuscarse, pero no falta el envidioso que lo termine metiendo en problemas.

Aunque las ganancias no son muy altas, en un ‘día bueno’ puede hacerse aproximadamente 70 mil pesos, con las múltiples opciones que ofrece. Este ’facilitador‘ de acceso TIC afirma que se ha alfabetizado digitalmente y le ha tocado renovar sus conocimientos en todo lo que va descubriendo gracias a la curiosidad, ya que para él las TIC se han convertido en una necesidad de cualquier persona. Y gracias a la aplicación en su negocio le ha generado ganancias cronica-local-de-internetsignificativas, permitiéndole  cubrir los gastos de su hogar, además de ofrecerle trabajo a jóvenes del sector que son responsables y ‘gomosos’ en cuanto al manejo de las herramientas digitales.

Lo que más me llama la atención de ese lugar, es que las paredes están cubiertas de muchas fotografías. El gusto por este arte,  lo fue adquiriendo después de comprar una cámara digital, la cual ha influido en su trabajo, ya que quiso aprovechar otro nicho de mercado con una fuerte clientela en el sector. Al inicio, tomaba las fotos en un espacio que adecuó en el local (con telones y ambientación en caso de ser necesario), aprendió a manejar Photoshop, dándole  su toque a la imagen. Las fotos las imprimía en el estudio de un amigo, pero desde hace más de tres meses adquirió algunos equipos y en su casa hace la impresión entregando las fotos en 30 min.

Aunque no es constante el tema, el pasado Halloween, junto con su esposa adecuaron y ambientaron el local como una cueva, donde fotografiaron a casi 40 niños, cada uno por siete mil pesos, haciendo lo mismo en un jardín infantil (que es cliente asiduo) con otros 25 niños.

Luego de contarme su historia en el negocio de las TIC, Reynaldo sostiene que gracias a estas herramientas ha podido sacar hacia adelante a su familia, diciendo como mucha efusividad: “ellas, son las que le dan de comer a mi familia”

Suelta una gran carcajada, y pienso que detrás de esos negocios hay grandes historias con muchos protagonistas, quienes simplemente supieron aprovechar la oportunidad y no se dejaron intimidar por el desempleo. Y lo mejor de todo, es que como en este caso,  son personas como usted o como yo.

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Álvaro Rodríguez

Asesor en proyectos de TIC y educación para el desarrollo social
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