Simplemente innovar
Consultora en Innovación y Competitividad, aliada de la Corporación Colombia Digital.Promover un espacio de diálogo sobre la innovación. A partir de nuestras experiencias, compartiremos sus conceptos, dinámicas, y oportunidades para su aplicación, desde contextos empresariales, hasta institucionales y educativos
En nuestro entorno, la agricultura tradicional no ha sido objeto de grandes transformaciones, sigue siendo un sector atrasado, de renta baja y poca generación de empleo de calidad. En la agricultura tradicional se parte de la premisa de la "homogeneidad" a todo nivel: procesos de preparación de terreno, control fitosanitario, siembra y cosecha. Sin embargo, la realidad es que los costos de producción de los cultivos, así como sus rendimientos dependen de las características específicas de variación temporales de las plantas, los suelos y los microclimas, a lo largo de las diferentes zonas espaciales del terreno.
En nuestra cultura, los superhéroes nos llegan a edad temprana, de niños soñamos con Superman, Batman, La Mujer Maravilla, Flash, el Hombre Araña y jugamos a emular e imaginar sus poderes sobrenaturales en nosotros mismos. Aprendemos también, que cada superhéroe tiene sus correspondientes villanos o males mayores que debe neutralizar para evitar la hecatombe de nuestra sociedad. Sin embargo, en esta época ¿qué tipo de nuevos ídolos necesitamos?
En los últimos decenios, se ha realizado un gran desarrollo e interés por la economía geográfica o espacial. La relevancia e impactos de tales desarrollos le han merecido a Paul Krugman, el premio Nobel de economía en el año 2008. Sin embargo, a las realidades de bienes-servicios, actividades y territorios diseminados globalmente en la economía espacial, se está dando, sin percibirlo, el advenimiento de la economía 2.0 que con sus impresionantes tendencias y efectos, en virtud de las Tecnologías de la información y las Comunicaciones (TIC), prometen tener grandes impactos sobre las actividades: el mundo a un solo "clic" de todo el mundo.
A pesar de los temores que genera el proceso de globalización entre los países pobres y los sectores menos favorecidos de las naciones ricas, la globalización y la era del conocimiento, bien podrían ser con las TIC un manantial de oportunidades para los países en desarrollo.
La innovación es un proceso rodeado de incertidumbres, para mencionar algunas: ¿cuáles mejoras en nuestros productos aumentarán mi participación en el mercado?, ¿con qué nuevo producto reinaré sin competidores?, ¿cuánto me tomará desarrollar esa nueva tecnología valiosa y difícilmente copiable?, ¿hacia qué invento exitoso y valioso para el mercado, encamino mis esfuerzos de investigación?, ¿cuánto me demandará ese desarrollo? Sus respuestas hacen parte del proceso de innovación pero estarán fuertemente condicionadas por la calidad de la ‘apuesta’ que hagamos en innovación, es decir, el esfuerzo, tiempo y recursos que estemos dispuestos a ‘arriesgar o invertir’ en aras de los beneficios que esperamos obtener de ella.
Los colombianos nos preciamos de ser recursivos y creativos, quizás ello provenga de que nos unen regiones, etnias y culturas, en medio de una abundancia de recursos naturales. Sin embargo tal abundancia de creatividad y de recursos se ha materializado poco en innovaciones o en bienestar para nuestro país. La vinculación entre la Propiedad Industrial-Innovación-Emprendimiento puede permitir transformar nuestra situación para materializar exitosamente nuestras iniciativas.
Análisis de propiedad intelectual y revelaciones del estudio de la Propiedad Industrial 2020 de la SIC.
La innovación se caracteriza por la integración de diferentes conocimientos resultantes del esfuerzo de individuos y organizaciones. Es de suma importancia que tanto los individuos, como las organizaciones desplieguen una estrategia para proteger el conocimiento construido. ¿Qué proteger?, ¿cuáles son las características de estas protecciones? y ¿cuáles son las tendencias 1996-2010 de la Propiedad Industrial en Colombia, según el estudio de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC)?
La palabra innovación nos llevan a imaginarnos beneficiosos y los diferentes matices de esta, como aquella tecnológica de productos, modelos de negocios, para solo mencionar algunos, son los diferentes focos en los que materializamos nuestras 'intenciones' en el tema. En medio de esta diversidad, la 'innovación social' empieza ser un término recurrente en periódicos, la Web y las redes sociales: ¿qué es?, ¿qué cifras la motivan?, ¿quiénes son sus actores?
En los escenarios donde se aborda el tema de competitividad e innovación, se pregona la relevancia de la relación universidad-empresa como alianza productiva de donde aquellas emergen exitosamente. Sin embargo también escuchamos en nuestro país, que existe un gran desafío para que estas relaciones sean trascendentes en nuestra sociedad. ¿Cómo logran trascender?
Tradicionalmente en nuestro medio, la innovación ha sido principalmente resúmenes de informes desalentadores, propósitos etéreos y esfuerzos aislados. Actualmente, Colombia está cambiado su dinámica en innovación. Además de ser incluida como capítulo dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, está siendo nutrida con nuevos y distintos recursos estatales de apoyo a los empresarios innovadores. Por ello, vale la pena preguntarse y analizar: ¿es pertinente e innovadora nuestra actual estrategia de innovación y sus instrumentos?
Los pequeños empresarios sienten que cuando se dirige la mirada hacia las MiPymes (micro, pequeña y mediana empresa), bien sea por analistas o entes gubernamentales, se presenta una tendencia generalizada a solo observar las deficiencias 'macro' del sector, entre ellas: poca adición de valor en productos y servicios, precaria cultura de innovación, informalidad en sus áreas comerciales y de mercadeo, debilidad financiera, atraso tecnológico, entre otros. Ven también los empresarios, que tal vez sin quererlo, esos actores desconocen la realidad 'micro' de las fortalezas de las MiPymes: gran flexibilidad, alta capacidad de reacción, gran rapidez en la toma de decisiones, relación cercana con su clientela, necesidad de aprovechar el entorno como red de soporte, trabajadores comprometidos con las actividades diarias, etc.
En esta ocasión, la columna Simplemente Innovar ha contado con la colaboración de Diana Lucio-Arias, Líder del área Innovación y Bibliometría, del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (www.ocyt.org.co)
La innovación tecnológica como estrategia nacional para incrementar la competitividad del sector productivo, hace necesaria una reflexión sobre las capacidades que existen en nuestras empresas en esta materia. Proponemos algunos insumos para dicha reflexión basados en el trabajo que ha realizado el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT), en el tratamiento de los datos de las últimas encuestas de innovación y desarrollo tecnológico, realizadas en el país durante el 2005, 2007 y 2009. Algunos de estos resultados fueron presentados en el reciente Foro sobre las 'Dinámicas de Innovación en el Sistema Colombiano de Competitividad' organizado por CIMANDES, capítulo de egresados de ingeniería mecánica de la Asociaciónde Egresados de la Universidad de los Andes, Uniandinos.
*En esta ocasión, la columna Simplemente Innovar ha contado con la colaboración de Adolfo Naranjo, presidente de la Fundación para la Innovación.
La generación de nuevos productos (bienes y servicios), la mejora de los procesos, la implementación de nuevos modos de comercialización y la estructuración de nuevas formas organizacionales son diversas maneras de como las empresas e instituciones en general innovan en su medio. Con base en ello, se destacan los siguientes tipos de innovación:
En nuestra columna anterior, expresábamos que la educación y la formación son la apuesta que una sociedad hace sobre sí misma. Bien vale la pena también, que como sociedad innovemos en la forma en que apreciamos el aula de clase en los diferentes ámbitos de la educación. De no hacerlo, corremos el riesgo de generar un sistema educativo y formativo que no responda a las necesidades y aspiraciones de la sociedad, sus individuos y su sistema productivo.
La discusión y debate que está promoviendo el movimiento estudiantil sobre el proyecto de reforma de ley a la educación superior del actual gobierno, es un ejemplo de cómo las sociedades se adaptan a las exigencias del entorno competitivo de la globalización, buscando simultáneamente, salvaguardar su identidad, su cultura y una equitativa promoción de oportunidades. El logro en la práctica de tal abanico de objetivos, nos obligará, a todos a ser innovadores en el cómo.
Desde hace años la palabra ‘innovación’ ha hecho parte de nuestra vida cotidiana, la vemos en vallas de publicidad, artículos de revistas, programas de política pública, y en las entusiastas frases de la misión de las empresas, para mencionar sólo algunos ejemplos. Sin embargo, el impacto real de la innovación, sus acciones y resultados, es mucho más difícil de encontrar: nuestra sociedad sigue sin renovar un aparato productivo que agrega poco valor; tenemos un bajo ingreso per cápita porque fabricamos productos con reducido valor; nuestras grandes empresas y nuestros grandes negocios están orientados al consumo o, a labores extractivas; presentamos baja demanda por empleo calificado e igualmente sufrimos de desempleo entre los trabajadores poco calificados. Puede concluirse sin exagerar, que en innovación, como en casi la totalidad de las cosas, “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Entonces valdría la pena preguntarse: ¿Qué es innovación? es la introducción de nuevos o mejorados productos, procesos, métodos de comercialización y modelos de negocio, capturando valor con ello y sin que sea evidente su copia.

