¿Alguien tendrá la razón? El debate ideológico en este sentido ha sido uno de los más duros que los culturólogos han sostenido en los últimos tiempos. Algunos aferrados a una visión idílica de las culturas conservadas bajo un manto impermeable apuestan por la conservación de los pueblos a través del aislamiento, manteniendo vivos los usos y costumbres de antaño en medio de la selva o en la cima de las montañas. En paralelo, otros apuestan por una transformación social que lleve a la inclusión de los todos los miembros de la comunidad al ejercicio activo de sus derechos, entre otros, el acceso a los medios de comunicación y el ciberespacio.
Para la UNESCO la noción de cultura se entiende como "el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias."
Es fundamental la idea intrínseca de construcción colectiva porque en la medida en que la cultura es resultado de la interacción y la apropiación de contenidos simbólicos, cargados de significado para un grupo de personas, así mismo es responsabilidad colectiva la protección de las manifestaciones culturales de un pueblo.
Una de las estrategias claves para la protección y salvaguardia del patrimonio, especialmente el inmaterial, es el desarrollo de estrategias de comunicación lideradas por la comunidad misma, que incluyan un paquete de medios, desde impresos y audiovisuales hasta digitales, que pongan en contacto a su comunidad con el resto del mundo, haciendo notar su importancia y necesidades para mantener viva su cultura.
Para ejemplificar lo anterior mencionaré el caso de San Basilio de Palenque, población afrodescendiente constituida desde la Colonia por negros cimarrones quienes se proclamaron libres en contra de la voluntad de los españoles esclavistas, huyendo a un territorio al sur de Cartagena y asentándose y organizándose bajo sus propios principios y leyes de acuerdo a su herencia africana.
El Palenque fue declarado por la UNESCO en el año 2008 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La declaratoria implicó un trabajo conjunto entre la comunidad y el Ministerio de Cultura para inventariar, diagnosticar y generar propuestas para conservar la tradición Palenquera. Dentro del Plan Especial de Salvaguardia – PES concertado aparece una serie de propuestas interesantes desde el entorno TIC.
La presencia en medios es vital para la comunidad y no sólo se espera que los periodistas e investigadores se acerquen a la comunidad para registrarla desde su mirada externa, objetiva e imparcial; por el contrario, la comunidad propone la creación y capacitación en la producción de contenidos para medios
tradicionales y digitales de modo que sean ellos mismos quienes promuevan y reafirmen su identidad.
Hasta hoy la comunidad Palenquera ha sido beneficiaria de múltiples intervenciones que les facilitan los equipos técnicos y les brindan las capacitaciones necesarias para operarlos, consiguiendo que ellos mismos emitan programas radiales en su lengua, desarrollen productos audiovisuales de circulación internacional a través de circuitos de documentales e incluso alimenten y administren sitios web que visibilizan y posicionan el saber de la comunidad.

Volviendo al debate inicial, el caso de Palenque podría ser un caso ejemplar tanto para defensores como opositores de la intrusión de la sociedad moderna en las culturas tradicionales. Por una parte los jóvenes palenqueros están en capacidad de producir sus propios contenidos y presentar desde su perspectiva no sólo las costumbres sino también las necesidades de su pueblo. Por otra, los espacios de visibilización les han abierto una serie de oportunidades de gestión de proyectos a partir de su condición patrimonial que impulsa la competencia e introduce lógicas de mercado occidentales que riñen con el sistema normativo ancestral.
La cultura es dinámica y su transformación es permanente en relación con el entorno en que se desarrolla. Probablemente lo ideal para las culturas amerindias, afrodescendientes y otras alojadas en nuestro país habría sido que la Conquista no se hubiese dado y el territorio nacional fuera una cápsula del tiempo que mantuviese a sus pobladores congelados en sus orígenes, pero esto no sucedió. Todas las civilizaciones han surgido y se han mantenido gracias a la adaptación al entorno, sin que ello implique una pérdida de sus costumbres.
Tal vez el verdadero debate debería darse no sobre la pertinencia de la inclusión de las culturas al mundo contemporáneo, sino en cómo hacerlo de la forma correcta, respetando la idiosincrasia y los principios de cada comunidad, transmitiendo su sentir y su visión de mundo y brindándoles herramientas que les permitan mantener sus características para evitar el aislamiento y la invisibilidad global.

