Históricamente el hombre y la mujer han tenido, y tienen, niveles diferentes de acceso a los recursos y al control sobre los mismos, ya sea en la esfera privada (hogar) o pública. De igual manera, la mujer ha ocupado una posición de subordinación respecto del hombre en la cual, por ejemplo, ella puede contribuir materialmente al hogar, pero es su esposo quien decide cómo se asignarán los ingresos. Aunque todo hay que decirlo, esto con el paso de los años ha cambiado y la mujer ha ido ganando espacio con voz y voto, lo cual antes eran vetados o restringidos para el género femenino.
El campo de las TIC es un ejemplo de dichos espacios en los que la mujer ha incursionado. Por lo tanto, en este punto destaco que el trabajo mancomunado entre hombres y mujeres debería apuntar a que las tecnologías se conciban y apliquen de manera participativa y sin exclusiones para garantizar y promover la diversidad de opciones tecnológicas, además de la innovación colectiva basada en la cooperación, en un entorno libre de discriminación.
Sin embargo, quiero que este artículo sea de reflexión y toma de conciencia con relación al papel que están realizando las mujeres en la apropiación de las tecnologías. Es un paso hacia la democratización del conocimiento. Un ejemplo de este empoderamiento es el movimiento en Twitter de mujeres conocedoras de tecnología denominado #GeekGirls.
Cómo lo expresa Marcya Hernández, coordinadora de proyectos de apropiación de TIC de Colnodo. “Tener un día para reflexionar sobre la relación que se construye entre las mujeres y las nuevas tecnologías, es una invitación a pensarnos muy seriamente frente a la fuerza que ejerce esa cultura patriarcal en la que hemos vivido históricamente y que permea todos los campos sociales, incluso el de las tecnologías de la información y la comunicación. Desde este panorama emergen dos grandes retos para nosotras las mujeres, uno desde el ámbito educativo, en el cual la formación en TIC es decisiva para promover la permanente actualización de conocimientos que nos permita incursionar con más fuerza en el campo de la ciencia y la tecnología; y el segundo desde el ámbito ciudadano, ya que desde la apropiación de las TIC se puede generar un dispositivo efectivo para el ejercicio de la participación y la visibilización de los derechos de las mujeres”.
Al respecto es de conocimiento público que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) ha avanzado en este tema de articulación de las mujeres a las TIC, a través del programa Vive Digital, pero los desafíos y brechas continúan siendo grandes. Como actoras sociales, con cada vez más peso político, las mujeres tienen un papel importante que desempeñar en el ámbito de las TIC: el de impulsar el intercambio y la generación de nuevos conocimientos.
Articulando lo anterior, quiero destacar otro punto clave. Insistir en que se deben tener en cuenta las dimensiones de género en la sociedad de la información a la hora de innovar, planificar, y decidir en materia de TIC, lo cual encierra también la necesidad de desarrollar políticas de inclusión en las que se favorezca el empoderamiento no sólo de las mujeres, sino también de aquellos que no cuenta con la oportunidad de acceder a la tecnología y la comunicación.
¡Vamos por el camino correcto!

