Cuesta creerlo pero el sistema educativo todavía no ha implementado del todo esta figura de los micromentores. En las aulas, existen aún maestros que creen saberlo todo y que restringen la participación de sus estudiantes. Son aquellos que sudan frío cuando les preguntan algo que no saben y califican de “inútil” o de “insignificante” las dudas que puedan tener sus alumnos sobre temas que no dejaron claros. Pero muchos de ellos son conscientes que en la Red, encuentran mejores respuestas a aquellas que no les quiso brindar un profesor tacaño con la información: nacieron en la sociedad de la información.
El tutor que todo lo sabe es un ser ficticio, ya que los seres humanos no somos perfectos y por ende, cometemos muchos errores. La nueva generación lo sabe y por eso, se aburren en las clases donde les restringen participar y ponen límites a su imaginación. A muchos les gusta realizar otras actividades, son expertos en temas que a veces parecen estar relacionados con el ocio y casi todo lo que conocen a la perfección fue algo adquirido empíricamente. Tuvieron a Internet de su lado y por eso, se divierten más viendo un video tutorial en Youtube o leyendo un blog que escuchando a un adulto aburrido que habla sin dejarlos intervenir.
Alguien en Twitter dijo hoy: más que una sociedad de la información, debería existir una sociedad de saberes compartidos. No podría estar más de acuerdo: de nada sirve una información útil escondida en el rincón de la mente más brillante si no es posible compartirla ni aprovecharla en su entorno. El saber colectivo es más valioso que el individual, dado que tiene más beneficiarios a su paso y no se concentra en la supuesta felicidad de uno sólo.Más que acumular conocimiento como robots, la escuela y la universidad debería ser un escenario donde se le enseñe a los estudiantes como aprender y también como compartir. He conocido a profesionales brillantes que tienen una enorme dificultad para expresarse y darse a entender. Y ni hablar de aquellos que andan por el mundo sin la más remota idea sobre cómo aplicar su saber a una situación concreta. Internet es el escenario ideal para lograr el ir y venir del saber.
En la sociedad de saberes compartidos, el conocimiento es una fuente para enriquecer el entorno y mejorar la situación colectiva. Compartir y resolver problemas debe ser una premisa constante y un pilar esencial de todo educador. Internet es un recurso donde pueden darse los primeros pasos para ir cumpliendo poco a poco este ideal, el de enseñarle a los alumnos que lo que saben es valioso y merece ser compartido. La misión de los formadores es darle a sus estudiantes los recursos para que comprendan que lo que saben es relevante y que de la misma manera, existen otros seres en el mundo de los que pueden aprender.
Angela Bohórquez
Directora de contenidos del portal Web
Corporación Colombia Digital
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