Un grupo de desarrollados de San Francisco encontró la manera de optimizar dos aparatos fundamentales para que la sociedad contemporánea continúe con su vida. El microscopio es básico para las ciencias de la salud y el smartphone parece serlo para toda la humanidad.
Con un adaptador hecho de plástico resistente, que ocupa un reducido espacio y pesa muy poco, la apuesta es por convertir los teléfonos inteligentes de las regiones más apartadas del mundo en laboratorios portátiles a través de los cuales el personal médico de una zona pueda digitalizar y compartir vía online la imagen de cualquier microorganismo que afecte a su comunidad y obtenga la respuesta de un especialista sobre su tratamiento.
El dispositivo se encuentra en etapa de pruebas y los creadores están recogiendo fondos para financiar su desarrollo masivo. Una de las características que más llama la atención es la versatilidad del SkyLight la cual se adapta a todo tipo de microscopios, smartphones y posiciones de cámara, facilitando así el trabajo del equipo médico.






