En un ejemplo sencillo, cuando un personaje va a dar un puño, podría decirse que las tres poses o keyframes que componen el movimiento son:
1) Cuando está en reposo,
2) Cuando toma impulso para dar el puño
3) Cuando golpea.
Si falta cualquiera de estos keyframes el movimiento será incomprensible para el espectador. Existen varios estilos de animación. El estilo que se considera básico para occidente es aquel que viene de la escuela clásica Disney, en el cual los ritmos son similares al ritmo del agua, es decir, todo se mueve en curvas y con suavidad. Son famosos sus 12 principios básicos, que hoy se utilizan extensamente en la animación 3D digital. También existe el estilo cartoon, más emparentado con la producción de la compañía Warner Brothers y definido por sus animadores más representativos Tex Avery y Chuck Jones.
En este estilo los movimientos son más exagerados que en Disney, con ojos que se salen de sus órbitas o cuerpos que se aplastan quedando como un acordeón. El tercer estilo, comúnmente conocido como Manga o Animé nace con la animación japonesa en los años 50 (posguerra), ya que en sus inicios se basó mayormente en narrativa cinematográfica con planos estáticos de los personajes; este estilo combina la quietud y el silencio (derivado en gran parte de la cultura japonesa) con movimientos drásticos y muy dinámicos.
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Toda expresión humana o animal puede considerarse como una secuencia de poses (o gestos) que se suceden a un ritmo (o timing) específico. Una técnica fundamental para desarrollar la animación es el uso de keyframes o cuadros clave, que son aquellas poses sin las cuales el movimiento completo no se comprende.

